Como billetes de treinta euros

3 Dec

Resulta sorprendente, alucinante, increíble, a veces hasta graciosa, la capacidad que tiene alguna gente (y no poca) de sacar partido de todo de la forma más interesada y descarada. Imagino que no os estoy contando nada nuevo, pero hoy he visto un par de movimientos que me han recordado que el mundo es mundo y que en él hay gente pa tó, y tenía que expresarlo si no me quería ir a la cama indigesta. 

A mí que me llamen presumida pero a día de hoy tengo total seguridad de pertenecer al bando de los buenos, y contemplo con la conciencia la mar de tranquila el espectáculo que algunos dan. ¿Que muchas veces conseguirán cosas que yo no? Seguro. Se saldrán con la suya y de alguien se aprovecharán (espero que de alguno de los suyos y no de los míos) para conseguir vete tu a saber qué. Las preguntas de un examen, la hora que querían para una tutoría, unas prácticas, el contacto para una beca, entradas para una fiesta, la mejor entrevista, el último pincho de tortilla de la barra… lo que sea. Y claro, yo, que el mayor chantaje que hago es ofrecer un beso a los camareros guapos (en la mejilla, puntualizo por si las moscas) a cambio de un pacharán gratis, pues eso, me siento entre estúpida y el santo Job al observar desde la grada la jeta que tiene la gente.

Parece que eso de los principios que mis padres y abuelos me enseñaron, a base principalmente de predicar con el ejemplo, hay gente que lo sigue con una interpretación muy personal. No está bien matar a nadie ni secuestrar niños, pero ser un poquito hipócrita e incluso un poco ladrón no tiene mayor repercusión. Y así nos luce el pelo. No me hacen falta grandes ejemplos nacionales de candente actualidad (aunque sean como las meigas, que haberlos hailos), porque esta filosofía de vida empieza desde abajo. Desde el día en que quien ha estado criticando a otra persona a las espaldas años y años en la universidad (mientras tu tratabas de defenderla, por cierto) de pronto se hace su supermejoramigo cuando ésta ha conseguido un trabajo increíble. Fíjate tu qué casualidades.

Quien quiera estar conmigo a este lado de la pantalla que prepare las palomitas que aquí hay película para rato. Eso sí, que vigile sus pertenencias y su integridad que no nos hacemos responsables.

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3 Responses to “Como billetes de treinta euros”

  1. Rurru December 4, 2013 at 12:31 am #

    pero cari q te ha pasado desprendes indignación quieres q pegue a algún alemán descarado?
    yo soy de los buenos de la peli pero por ti mato

    • Nemesia December 4, 2013 at 7:24 am #

      Jajaja Gracias Belén Estéban pero estoy perfectamente. No fue gente alemana la que me inspiró, pero tampoco fue nada personal. No hay que preocuparse 😉

  2. Julia December 4, 2013 at 10:43 am #

    Dicen que de bueno a tonto hay un paso. Pero tú tienes mucho de buena y poco de tonta. Mantente fiel a tus principios que estoy segura de que los buenos actos se verán recompensados 😉

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