Será el café, será la tostada

12 Dec
Todos tenemos a veces ese momento, ese día o incluso esa semana en la que todo nos parece mal. Una nube de frustración, inseguridad y resquemores encapota sobre nosotros el cielo y hasta donde la vista nos alcanza todo parece ensombrecerse.

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Estás enfadado con nadie y con todos, y aunque no lo quieras reconocer, también contigo mismo. Tienes granos, caspa, celulitis y has perdido forma física. Puede que la cabeza empiece a clarearte o que ya tengas entradas de autopista y en la coronilla una rotonda digna de cuatro carriles. Se te caen las tetas, el vestido que un día te hizo sentir la más sexy del lugar hoy te hace sentir un payaso y no te aclaras a qué altura ponerte el pantalón para disimular la tripa. Los armarios de la cocina están para el arrastre, lo mismo pasa con el somier de la cama y con tu móvil, pero no tienes suficiente dinero ahorrado ni tampoco ganas. Por no querer no quieres ni salir de fiesta, piensas “ya no soy el que era” y eso te hace todavía más viejo. No te gusta la música que pinchan en la radio pero tampoco sabes qué disco te comprarías.
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Lo de siempre, el ventilador no funciona, la abuela fuma, no tienes tiempo ni para leer el correo o el periódico y a veces te sientes invisible. A aquel amigo se le olvidó llamarte por tu cumple, nadie aprecia las cosas que haces bien a diario pero se recrean en cada error que cometes y ¡ay madre la que se arma si el arroz se te pega o se te olvida comprar papel higiénico! Todo es un asco y encima llueve.
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Los políticos mienten y roban, los grandes empresarios también, tu jefe también y tu vecino también. Te sientes tonto y estafado a partes iguales, pero sigues pagando religiosamente el bono mensual del cercanías aunque sepas que ningún revisor te lo pide nunca. Eres consciente de que reciclas mal pero intentas hacerlo lo mejor que sabes, porque nadie te lo ha explicado, y porque pobres osos polares que están viendo como su casa se derrite. También sientes lástima por los niños que mueren aplastados en las fábricas de Bangladés, pero dejar de comprar en Zara no es una opción. Desatan tu agresividad los mocosos que te llaman señora para pedirte que les pases la pelota y las parejas que se comen la boca y las babas en la parada del autobús.
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El mundo parece haberse aliado para decirte que no salgas de casa, que no merece la pena. Que escarbes un hoyo y te metas en él. Piensas que igual no es mal plan eso de hibernar varios meses como los osos a ver si a la vuelta hace más sol, han bajado el IVA, vuelves a tener el culo firme y los periódicos cuentan cosas más divertidas.
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Pero entonces llega el momento en el que algo hace click en tu cabeza y recuerdas que tus padres, o tus hijos, están vivos. Más aún, te quieren y te lo recuerdan aunque sea muy de vez en cuando. Tienes algo que llevarte a la boca todos los dias, no una sino hasta cinco veces, hasta el punto de quejarte de comer demasiado y no entrar en los últimos pantalones de marca que te has comprado por internet. Sabes leer, escribir y contar, aunque nunca repares en lo importante que esto es y en toda la gente que aún hoy no lo hace o no le dejan hacerlo. Incluso te permites decir que odias las matemáticas y faltar a clases en la universidad, porque puedes.

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También puedes caminar, conducir, montar en bici y si quieres jugar al baloncesto. Eres fisicamente autónomo y por el momento no necesitas que nadie te ayude a vestirte, lavarte los dientes o limpiarte el culo. No sales descalzo a la calle, aunque tus zapatillas no sean siempre las mas modernas del mercado, y estas vacunado contra la malaria. Tienes amigos, aunque casi nunca se cuenten con más que los dedos de una mano y aunque a algunos haga meses que no los ves. Porque ves bien, claro, aunque sea con ayuda de unas gafas o unas lentillas, más cómodas y discretas. Eres libre de enamorarte de quien quieras. Por seguro que a veces no serás correspondido y que a veces se acabará antes de lo que pensabas, pero siempre puedes intentarlo y disfrutar del tiempo que dure. Porque nadie te ha utilizado como moneda de cambio y ha hecho negocio obligándote a casarte con un desconocido a los catorce años.

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Piensas todo esto y entonces te avergüenzas de siquiera haberte planteado quejarte. Das gracias a Dios, a Alá, al Karma o al destino por ser quien eres y estar donde estás. Piensas que realmente nada podría ser mejor, y que si algo puede serlo eres tú quien a partir de mañana debes mover el culo por conseguirlo. “No irse a la cama ningún día sin haber hecho algo que nos acerque un poco más a nuestros sueños” como leí este verano en un artículo de autoayuda, de esos que normalmente me chirrían, que esta vez recorté y guardé.

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Porque aunque haya que apretarse el cinturón un poco en la compra semanal y la sopa de ajo te salve los días 31, en el fondo sabes que esta Navidad seguro que cae al menos UN regalo, como siempre, porque alguien sí que piensa en tí y se preocupa de ello. Y porque el mayor regalo, que es que los tuyos estén bien, es un privilegio que nunca has puesto en duda. Y que dure.
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Una persona muy querida, que de vez en cuando dice cosas muy ciertas, me ha enseñado que lo principal en esta vida se reduce a tres cosas: La salud, quererse y llevarse bien. En ese orden de prioridades. Y si eso funciona lo demás funcionará, aunque tengas un ojo más grande que otro o alergia a los espárragos, no te caiga del todo bien tu cuñada, no sepas bailar salsa o hayas metido la pata en tu último proyecto laboral.
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Las cosas más importantes están al alcance de nuestra mano y debemos aprender a cuidarlas y a disfrutarlas.

Como dice a menudo otra persona muy querida: FELIZ VIDA

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8 Responses to “Será el café, será la tostada”

  1. Calvi December 12, 2013 at 4:32 pm #

    Debería imprimirme esto y ponérmelo en algún sitio en el que pueda leerlo todos los días, que ya sabes que la Calvi es un poco (o bastante) pesimista jajaja.
    Pensaré mucho en lo que has escrito, para que ese click en la cabeza ocurra más a menudo 🙂
    Un beso preciosa, cuento los días para verte!

    • Nemesia December 12, 2013 at 5:42 pm #

      Sería un orgullo poder ayudar a que ese Click suene más a menudo en tu cabecita loca. Yo también cuento los días, y de qué manera!
      Sed felices hasta que llegue yo para haceros más aún 😉

  2. Pelayo December 12, 2013 at 7:51 pm #

    ¡¡Chapeau!!… o era touche,,, en fin ¡¡¡¡OLË!!!!!

  3. Carmen December 12, 2013 at 11:04 pm #

    Me haces reír y llorar… me declaro FAN INCONDICIONAL (con derecho a pase VIP cuando te hagas famosa) ;))
    FeLiZ ViDaaaa !!!

    • Nemesia December 13, 2013 at 11:23 am #

      Mil gracias mujer. Gracias a ti por ser el tipo de persona que hace feliz rápidamente 🙂

  4. Ana jamiil jaja December 5, 2014 at 1:04 am #

    هل انت جميلة؟

Trackbacks/Pingbacks

  1. Puedes llamarme lo que quieras | Nemesia sin anestesia - August 13, 2014

    […] Será el café, será la tostada […]

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