Viviendo en diferido

19 Jun

Pensar que puede que algún día futuro nos choquemos por la calle y hagamos como que no nos conocemos. O peor, que nos saludemos con dos besos y nos preguntemos cómo nos va todo, respondiendo prudente y escuetamente con un “bien”. Que no sepa dónde vives o a qué te dedicas, qué ropa interior llevas y con qué grupo estás en este momento obsesionado. Que te hayas vuelto casi un desconocido

Que no me dejes sacarte disfrazado a pasear ni me empujes al más bochornoso ridículo solo porque te encantan mis coloretes. Que no tenga a quién llevar a todos esos restaurantes, bares y espectáculos que llevan tu nombre escrito. Que vaya a sitios diferentes con gente nueva y ya nunca haga la bendición antes de cada cerveza ni el pino en las paradas de autobus. Que bese a otros chicos. Que no piense en tí al escuchar las canciones que han sido nuestras canciones ni baile nuestro baile.

Que no te mande un mensaje los viernes por la noche para pedirte que te portes bien o prometerte que yo lo haré. Que no me levante por la mañana y vaya corriendo a ver si me has escrito tú porque te has acordado de mí entre copas a las cinco de la madrugada. Que pase por tu calle sin que me arda la boca del estómago y la Sinfónica de Viena no interprete las Cuatro Estaciones de Vivaldi el segundo preciso antes de que nuestros ojos se encuentren.

Que hayas pasado al recuerdo y tenga que decidir qué hacer con todas tus frases hechas, tus bromas que sólo a mí me hacen gracia, tus cicatrices, tus cosquillas, tus cartas, las postales de los sitios donde íbamos, las cosas robadas, nuestras mil fotos y la hucha con nuestros prometedores ahorros. Que me supongan una ocupación absurda de espacio y prefiera abrir hueco en el desván para una bicicleta estática y en mi mente para el punto de cruz.

No logro imaginar cómo será vivir así, cuando hayamos dejado de ser importantes el uno para el otro para pasar a ser mera anécdota de la veintena. Cuando quizá nos critiquemos y hablemos de ésto como una tontería con la que nos entretuvimos unos años. Cuando seamos otros, dos tan diferentes a los que ahora somos que ni por asomo lo concebimos.

La idea de que llegue un día en el que ya no podamos abrazarnos no me asusta ni la mitad que imaginar el día en el que ya no tengamos ganas de hacerlo.

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No me preguntes cómo vamos a cruzar el río…

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2 Responses to “Viviendo en diferido”

  1. Ernesto el Cojo June 29, 2014 at 3:00 pm #

    Al final la forma en la que cruzas el río no importa si lo acabas cruzando.

    Y yo sé dos que lo llevan cruzando durante muchos muchos días! 😉

    • Nemesia June 29, 2014 at 9:10 pm #

      Por suerte hay gente que, aún sin saber nadar muy bien, cruza océanos.
      Gracias
      🙂

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