Agua

22 Oct

Por mucho que intentemos fingir y que nos engañemos con un montón de falsas y endebles certezas, en el fondo sabemos que la vida acaba reduciéndose a una partida al Hundir la flota. A un continuo experimento prueba-error.
En realidad nunca tenemos las ideas tan claras como predicamos, ni siquiera los deseos, y muchísimo menos cuál es el camino a recorrer para llegar donde queremos.

– Tu turno.

– D3.

– … ¡Mierda! ¡Tocado!

Caminamos dando palos de ciego, tratando de actuar con la mayor entereza posible a medida que crecemos pero sin tener ninguna seguridad. Porque en la vida real, sin condiciones termodinámicas de equilibrio ni rozamiento cero, ante una misma acción no siempre encuentras la misma reacción; el autobús que ayer pasó a y veinte hoy puede hacerlo a menos cuarto y quien te dijo “lo prometo” puede no estar donde le esperabas. Puedes ser el mejor de clase y que nadie te quiera en su equipo. Por eso vivimos en batalla constante sabiendo que solo tenemos a la vista la mitad de los barcos, la mitad de las certezas, y que aun estando a nuestro alcance pueden ser sepultadas por un par de cañonazos con atino.

Luchamos al mismo tiempo por proteger nuestro porta aviones y por hundir el del enemigo que nos impide seguir la travesía, siendo conscientes de que por el camino nos tocarán más de una nave y tendremos que ver cómo se nos hunde algún barco pesquero. Pero de eso va el juego y no hay otra manera de avanzar.

– A4.

– Agua.

– ¡Mira que no estoy dando una!

Te das cuenta con el tiempo de que el imperio (o el churro) que has ido forjando en tu vida en realidad no tiene nada de premeditado, aunque luego digan que Amancio Ortega ya tenía madera de gran empresario mientras tejía batas de guatiné y resulte que todos los concursantes de Operación Triunfo cantaban antes que hablaban. Mentira. Ninguno imagina nunca adónde le van a llevar sus torpes pasos ni si va a ser capaz o no de acercarse adonde sueña.

Aunque después del discontinuo camino tratemos de racionalizarlo todo para vanagloriarnos o culparnos, en la mayoría de cruces han sido el azar y la suerte quienes han llevado las riendas. Todo lo que nosotros hemos hecho se ha basado en suposiciones, creencias y supersticiones en busca del acierto, hasta que aparece el caso del fanfarrón al que le tocó el euromillón la primera vez que lo echó en la vida y nos damos cuenta que en las reglas también existen atajos imprevisibles, lo mismo que calles sin salida.

La llana realidad es que hemos ido probando a hacer las cosas de ocho maneras diferentes hasta dar con la fórmula adecuada, para toparnos al momento con la siguiente encrucijada y tener que volver a jugar al tanteo. Incluso si intentamos no probar nada estamos tomando una decisión y apostando por una vía, en un mundo en el que los matemáticos están en paro pero el 1 + 1 son 7 le funcionó a Fran Perea.

Nuestras decisiones son siempre a ciegas, como disparar un cañón a millas de distancia en un día con bruma. Por lo general no tenemos bolas de cristal en el cajón, brújulas mágicas en el bolsillo ni la solución del crucigrama hasta que no lo publican en el periódico del día siguiente (y entonces bramamos ¡mira que era fácil!).

Es como cuando te dicen que no te enamores a la primera y tu te preguntas cómo se hace eso.

..

.

– G7

– Hundido.

..

..

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2 Responses to “Agua”

  1. Tengoalardes November 30, 2014 at 7:43 pm #

    Se merece el barco ganador nena

    • Nemesia November 30, 2014 at 8:43 pm #

      Usted se merece una flota entera, una muy divertida.

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