If you wanna try

5 Feb

“There are not good news or bad news” es la más simple y a la vez compleja lección que nos ha dado en su primera clase el profesor de periodismo financiero.      

Me esperaba algo más de terminología broker, con un montón de stakeholders comprando bonds y vendiendo stocks permanentemente atentos a los ratings de Wall Street. Pero Mister Jeal, con sus 78 años en canas, sus 27 años trabajando para la agencia Reuters y la inherente ternura que sólo el abuelo de unos cuantos renacuajos puede inspirar, empezó por el principio de los principios: Contad sólo lo que sepáis y no creáis saber lo que el lector piensa ni lo que debe pensar.

“No cometáis la estupidez de calificar como desgracia que la gasolina suba sólo porque os vaya a salir caro llenar esta semana el depósito del coche. Pensad que la subida del petróleo es una buena noticia para, probablemente, todo ciudadano de Arabia Saudí. ¿Es que es más importante la repercusión que tenga en tu bolsillo que en el suyo?”

Pues eso, que no existen las buenas o malas noticias y de tan obvio que parece tiende a olvidársenos y es fácil caer en las palabras prohibidas. Donde uno ve pérdida otro ve ganancia y la bajada de acciones que arruina a algunos supone una oportunidad de compra para otros. “Así que no seáis los más listos de la clase decidiéndo qué acontecimientos son éxitos o fracasos”.

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La realidad es que la misma cosa puede ser considerada como ejército de liberación y como banda terrorista dependiendo del ángulo y el contexto. Recortes o austeridad. Populismo o empatía. Favor o prevaricación. Vanguardismo o absurdez.  Como me dijo Ramón Lobo en una privilegiada conversación telefónica hace un par de meses: “Los periodistas estamos aquí para explicar de qué va la cosa, contar quién hace qué y dejar que sea el lector el que califique como quiera, me revientan los conflictos ya adjetivados”.

Todo es relativo y a todos nos viene bien a veces una dósis de relativización de lo que nos acecha a nivel personal. Un toque de atención para acordarnos de prejuzgar menos y buscar nuestro propio adjetivo positivo. Que cuando llueve, mientras se nos empapa lo tendido también se nos lava el coche y se riegan las plantas. Que a una misma cosa se le pueden dar muchos significados diferentes y, si no queremos, casi nunca son malos del todo.

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¡Buen día y alegría!

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